Decía Teilhard de Chaldrin que, en la escala de lo cósmico, solo lo fantástico tiene posibilidades de ser verdadero. Y tan proverbial resultó ser su reflexión que son, hoy ya, un buen número de físicos –hemos escrito "físicos", si- los que han incorporado dentro de su vocabulario palabras como "supercuerdas", "agujeros de gusano", "mundos paralelos"... La mecánica cuántica y la relatividad parecen demostrar el fracaso del orden mecanicista y explican que nuestro universo, tan inconmensurable como nos parecía y sin que apenas hayamos comenzado a descubrirlo, sería como una "burbuja" coexistiendo con otros universos.

La sola idea de un "multiverso", incrustado dentro de "once dimensiones", y mostrando unas realidades moldeables y, por supuesto, más complejas de la que perciben nuestros limitados sentidos, nos obliga a desplegar nuestra mente, no digamos nuestra imaginación... La "vida" podría ser "sueño" y los "sueños, "realidad", y todo cuanto nos sucede podría ser oasis ficticios de una conciencia, la nuestra, que está en otro lugar... Y es que algunas cosas no son como nos parecen: Hace mil años creíamos que nuestro universo terminaba en Saturno. En el mundo material las cosas están separadas espacialmente, pero nosotros no lo hemos sabido hasta hace poco porque percibimos su solidez.


Legendaria Avalon, sumergida en brumas y maravillas, isla del reino de las Hadas, del helénico Jardín de las Hespérides, el lugar donde son portadores de eternidad, Arturo, Morgana o Merlín; donde habita escondido de los hombres el Santo Grial... Mítica Avalon, al igual que Shambala o Agarta, lugares mágicos por excelencia, lugares de paso a universos prohibidos . Tal vez, algún día, tus brumas se disipen y podremos acceder a la realidad. ¿Pero qué realidad? No lo sabemos. Quizás no lo sepamos nunca. Hoy, de momento, hay quien piensa, físicos incluidos, que el Universo está empezando a parecerse más a un gran pensamiento que a una gran máquina.

viernes, 19 de junio de 2009

¡¡PREOCUPADOS!!


Sería lo habitual, en estas fechas, haber escrito algo sobre el solsticio de verano, o sobre la noche mágica por excelencia, que es la del día de San Juan, o algo sobre el significado mágico que subyace en las hogueras de mi ciudad, Alicante, o sobre el reciente lanzamiento del cohete Atlas V, primer paso y antesala de un nuevo proyecto especial que devengará en un nuevo paseo del hombre sobre la Luna en el 2020. ¡2020! Madre, mía, lo que habrá sucedido de aquí hasta entonces en nuestro planeta dado los tiempos que corren. Desde luego que tenemos motivos para estar preocupados. No obstante, motivos para estar preocupados nunca nos van faltar.

Recuerdo, a pesar del tiempo transcurrido, unos veinticinco años, a una buena señora, y compañera, que asistía conmigo a las clases de Astrología que impartía Tito Maciá, entonces profesor, después gran amigo mío, en la alicantina calle Bazán. Su nombre, si mal no recuerdo, era Pepita. Se trataba de una señora un poquito mayor que yo por aquel entonces, muy inquieta, nerviosa, simpática y de las que suele caer bien a todo el mundo. También muy dicharachera y que no "se cortaba un pelo” en preguntar siempre aquello que creía oportuno, sobre todo si tenía relación con su carta astral y con todo aquello que ella consideraba que la astrología pudiera revelar sobre su vida. 

Pepita tenía la costumbre siempre, al terminar las clases, y carta astral en mano, de aproximarse hacia Tito Maciá para preguntarle aspectos pertenecientes a su vida. Mientras el resto de alumnos nos marchábamos, ella se quedaba siempre un rato más charlando con Tito intentando sonsacarle algo. Pepita parecía siempre angustiada y preocupada por un sinfín de cuestiones. Cuando no era por la clase de amigos con los que frecuentaba su hijo, era por el trabajo del “noviete” de su hija, cuando no era por los problemas económicos por los que atravesaba la empresa en la que trabajaba su marido, era por la frágil salud de su madre... y así todos los días.

Cierto día, Tito Maciá, supongo que un poco cansado de “hacer horas extras” debido a las insistentes preguntas de su alumna, decidió interpretar la carta de Pepita ante el resto de la clase para que todos aportáramos nuestras opiniones sobre la vida de Pepita y sus circunstancias. Cuando hubimos terminado, ella, y tras haber escuchado atentamente todo cuanto supimos decirle aquella tarde, dejó escapar un suspiro: - "¡Qué vida tan complicada!" - exclamó. Y en forma de lamento preguntó en voz alta: “¡Ay, cuándo dejarán de pasarme cosas!”. Se hizo un silencio. Pero alguien desde el fondo de la habitación respondió con voz decidida: “¡Cuando te mueras!”.

Y es que las personas pasamos la mayor parte de nuestro tiempo preocupadas. Casi diría yo –y creo que no exagero demasiado- que vivimos permanentemente preocupados. Nos preocupamos por los estudios, después por el trabajo, por el estatus, por el dinero, por nuestros hijos, por nuestros padres, por el vecino impertinente, por nuestra salud, por la hipoteca, por el colesterol, por el cáncer, por Obama, por Zapatero, por Rajoy, por la alopecia, porque no gana nuestro Real Madrid o Barcelona, por la conexión a internet, por dejar de fumar, por la ansiedad que tendremos tras dejar de fumar... y así día tras día. Ni siquiera cuando nos vamos de vacaciones dejamos de estar preocupados: hay que preparar la maleta, ir a la agencia de viajes, comparar precios, reservar el hotel, mirar a qué hora sale el avión, buscar el mejor itinerario... y otra preocupación que subyace latente siempre: ¿y si nos roban?, o aún peor... ¿y si tenemos algún accidente?.

Bien es verdad que hay “preocupaciones” y “preocupaciones”. Para muchos millones de humanos, su preocupación al levantarse por la mañanas es si podrán comer ese día. En el otro lado, existen las preocupaciones neuróticas que prácticamente carecen de importancia pero que curiosamente no podemos deshacernos de ellas. Si las preocupaciones nos han servido para conseguir objetivos anhelados las damos por bienvenidas. Las peores son las que han correspondido a las “batallas perdidas”. Perder batallas en las que, a lo largo de los años te has ido dejando no sólo el tiempo y las energías, si no las ilusiones, las esperanzas y hasta la piel.

Que nadie piense que los millonarios no tienen preocupaciones; claro que se preocupan... y mucho. André Kostolany uno de los mejores inversores en bolsa de la historia dijo:. “Cuando, pese a todo se gana dinero en la bolsa es el salario del dolor, primero llega el sufrimiento y después el dinero”. Tener dinero es una fuente de preocupación constante, sino, amigo lector, pásate alguna noche por los foros de economía y observarás cuanto se preocupa la gente de como invertir bien su dinero: ¿invierto mejor en Telefónica? ¿no será mejor en Endesa? ¿y por qué no en mercados emergentes? ...¡no, mucho riesgo!... ¡mejor en renta fija!... porque ¿subirán los tipos de interés?... ¡no mucho!, así que mejor me arriesgo e invierto en Bolsa... pero... ¿y si se produce un crack y me arruino?.

Las personas que son felices también viven preocupadas. ¿Acaso no hay mayor preocupación que perder la felicidad?. Pero, por si fuera poco, el ser humano no solo se preocupa por las cosas que le están pasando, es decir, por su presente, sino que también se preocupa por las cosas que le pueden suceder. Para regocijo de videntes y adivinos, millones de personas se preocupan por su futuro más, incluso, que por su presente. Y algunos de nosotros hasta también nos preocupamos por cosas que ni siquiera sabemos si existen o no, que pertenecen al terreno de lo espiritual, lo metafísico, lo desconocido: ¿Existirá vida después de la muerte? ¿Existirá un propósito para nuestra vida? ¿Existe un Dios que lo diseñó? ¿Y si existe, por qué se olvidó de mí? ¿Qué puñetas hago yo en este complicado mundo? ¿Existe vida en el espacio? ¿También “ellos” tendrán sus “preocupaciones”?.

Algunos, entre los que me incluyo, pertenecemos a un grupo considerado como “amantes del misterio”. Dentro de él existen diversidad de colectivos: unos estamos preocupados por suplir a través del misterio carencias existenciales. Otros estamos preocupados por “pisarnos” y desacreditarnos entre sí. Otros por vivir del cuento. Otros por forrarse a costa de los ignorantes. Otros, supongo que bastantes, por procurar hacer las cosas bien hechas y con honradez.

Y es que, en esta vida, pasamos ratos comiendo, bebiendo, riéndonos, haciendo poesía, haciendo el amor, haciendo la guerra, torturando, haciendo nuestras necesidades, divirtiéndonos, besándonos, aburriéndonos, llorando, soñando con un mundo mejor... pero todo ello lo hacemos a ratos. Pero lo que no dejamos nunca de hacer, sea de forma consciente o inconsciente, es estar preocupados. Porque ni siquiera mientras dormimos estamos a salvo de nuestras preocupaciones, éstas se manifiestan a través de los sueños y si las preocupaciones nos afectan de forma intensa las pesadillas nos avisan de ello.Si todo finaliza con la muerte, será entonces cuando dejemos de estar preocupados definitivamente, pero mientras estemos vivos permaneceremos preocupados. ¿Y si existe algo más? ¿Y si el Cielo fuera la ausencia de preocupaciones?. ¿Por qué no?, Porque en caso contrario, incluso la felicidad eterna nos ocasionaría preocupaciones, y muchas, ya lo creo ¿Acaso no temeremos perder un bien tan valioso?.

El inolvidable periodista y escritor español César González Ruano durante toda su larga vida padeció una constante "mala salud de hierro", de forma que muchas veces se le deshaució y se le dió falsamente por muerto. En cierta ocasión y a la vista de un reciente fallecido le decía a su interlocutor:- “¿Te has dado cuenta de que es mentira que los muertos parezca que están dormidos?. Lo que parece es que están muertos. Todos tiene cara de preocupados.” ¡Vaya, don César...qué cosas decía usted!.

Y me acuerdo de Pepita ¿qué habrá sido de ella?. ¡Jo, cómo pasa el tiempo!, veinticinco años, decíamos antes. No la he vuelto a ver. ¿Habrá dejado de tener preocupaciones?. "¡Ojalá que no! ¡Ojalá sigas con ellas Pepita, porque mientras estemos vivos no nos resta otra alternativa!". Aunque, bien mirado, si el bueno de don César González Ruano tuviera razón en su apreciación sobre la expresión de los muertos, entonces la muerte no sería el final de todo. ¡Qué alegría, verdad! Nos habríamos convertido en seres portadores de inmortalidad, nuestra mayor aspiración. Pero, no lo olvidemos nunca, también en almas eternamente preocupadas.

Manuel Capella
www.manuelcapella.net

martes, 2 de junio de 2009

Retrato de una madre


Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor, y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados; una mujer que, siendo joven, tiene la reflexión de una anciana, y en la vejez, trabaja con el vigor de la juventud; una mujer que, si es ignorante, descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio, y si es instruída, se acomoda a la simplicidad de los niños; una mujer que siendo pobre, se satisface con la felicidad de los que ama, y siendo rica daría con gusto su tesoro por no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud; una mujer que siendo vigorosa se estremece con el llanto de un niño, y siendo débil se reviste a veces con la bravura de un león; una mujer que mientras viva, no la sabremos estimar, porque a su lado todos los dolores se olvidan, pero después de muerta, daríamos todo lo que somos y todo lo que tenemos por mirarla un solo instante, por recibir de ella un solo abrazo, por escuchar un sólo acento de sus labios.

De esta mujer no me exijáis el nombre, si no queréis que empape con lágrimas vuestro álbum, porque ya la ví pasar en mi camino.

Cuando crezcan vuestros hijos, leédles esta página y ellos, cubriendo de besos vuestra frente, os dirán que un humilde viajero en pago del suntuoso hospedaje recibido, ha dejado aquí, para vos y para ellos, un boceto del retrato de su madre.

domingo, 3 de mayo de 2009

El estornudo del Apocalipsis



Los misterios continúan cotizando a la baja. Puede deberse a una cuestión de modas o a que cualquier exceso se paga. Y exceso de misterio hemos tenido bastante, medios televisivos incluidos, durante los últimos años. Ahora, en estos tiempos que corren, la gente está tan preocupada en las cosas “del aquí” que no le queda mucho tiempo, ni ganas, para interesarse por los temas “del allá”.

Charlaba yo un día de estos con una buena amiga. Hablábamos sobre el asunto del que habla todo el mundo. Hace unas jornadas hubiese sido sobre la crisis económica y los cuatro millones de parados, pero en estos instantes es sobre la gripe porcina. “Esto es cosa de los americanos, de la industria farmacéutica que gana mucho dinero con estos asuntos” –me decía- . No recuerdo lo que le respondí, pero yo no estaba muy de acuerdo. Ella insistió: “Hay pruebas publicadas ya en internet, míralas y ya me dirás “.

Tan pronto dispuse de un rato libre busqué por la red. Encontré lo que buscaba. La cuestión puede resumirse así: “Expertos alertan sobre guerra biológica y el negocio de Donald Rumsfeld con la “gripe porcina” ¿Sabía usted que el virus de la influenza porcina apareció por primera vez en Estados Unidos y que el único medicamento al que parece responder es producido por un laboratorio del que es directivo y propietario Donald Rumsfeld?”

La información, que podemos encontrarla en numerosos blogs, generalmente de ideología izquierdista, señala que un investigador de biodefensa indonesio declaró el año pasado que Estados Unidos ya podía fabricar armas biológicas en el laboratorio de Los Álamos, usando muestras de la gripe aviar enviadas por Indonesia a la Organización Mundial de la Salud. Detalles sobre el tema aparecen en el libro “Es tiempo de que cambie el mundo: manos divinas detrás de la gripe aviar”, escrito por el ministro de Salud indonesio, Lori Price, quien subraya que la actual histeria provocada por el virus porcino podría dar grandes ganancias a Donald Rumsfeld, recordemos, uno de los impulsores de la guerra de Irak.

No estoy en disposición de saber si ello es verdad o no. Pero nadie lo está. Algo parecido sucedió con la aparición del sida y con otros asuntos similares. Los responsables, "culpables" mejor dicho, siempre terminan siendo las multinacionales capitalistas y la industria farmacéutica, aunque los que así opinan no sepan, ni intenten, explicar que haríamos los humanos si la industria farmacéutica desapareciese del mundo.

El asunto de la gripe porcina es serio, muy serio. Estamos hablando de vidas humanas. Más de un centenar en el momento de escribir estas líneas y no sabemos cuantas más dentro de quince días... o de un mes. Por ello, hay que llevar cuidado con lo que se dice y con lo que se escribe. En los laboratorios farmacéuticos del mundo entero se está investigando ahora mismo sobre ello, se está trabajando para buscar una vacuna. Y esta función también forma parte de lo que es la industria farmacéutica. Pero existen colectivos que siempre aparecen en escena cuando llegan estos casos. Son convidados ingénitos ante cualquier crisis mundial, nunca faltan. Los conspiracionistas es uno de ellos. Siempre ven una mano negra detrás de cualquier acontecimiento planetario.

Nunca he sido un conspiracionista. Soy de los que se creen que el hombre si llegó a la Luna en 1969, que la CIA nunca estuvo en contacto con seres alienígenas, ni que albergó a ninguno de ellos en el Área 51, y que las torres gemelas fueron derribadas por una acción terrorista sin mediación -directa o indirecta- del gobierno americano. ¡Que quieren que les diga!, puede que sea muy tonto, muy ingenuo, por pensar así, pero es lo que creo. Y cuando alguien me demuestre lo contrario cambiaré de opinión.

Otro colectivo, igualmente numeroso, es el de “los sanadores milagrosos” . Si esta gripe no se elimina, o controla, pronto, puede traducirse en un elevado número de potenciales clientes estafados. No digamos nada si, como ha advertido la OMS, el 50% de los habitantes de la UE podemos resultar infectados. También salen a escena los adivinos apocalípticos que ven, en cada crisis, señales de la proximidad del fin de los tiempos. Andamos ya muy cerca del 2012, el año marcado por el esoterismo predictivo como el del gran cambio de la humanidad. También los seguidores de Nostradamus han rebuscado en sus cuartetas una que podría coincidir con la aparición de esta gripe porcina. Leámosla: “llegarán a la gente, bestias con una horrible derrota”. Y es que en la antigüedad tenía una relación muy directa la palabra Bestia, con el Jabalí (cerdo salvaje) o el demonio, quedando siempre a la evaluación individual tan amplio significado.

Recuerdo la novela “Apocalipsis”, de Stephen King, quien por cierto, en estos momentos, está atravesando serios problemas de salud que todos deseamos que supere. En ella se relata como una variante mortal y altamente contagiosa del virus de la gripe se escapa de un laboratorio del ejército y comienza a propagarse por todo el mundo hasta que acaba con la práctica totalidad de la población del planeta. Después, los pocos supervivientes permanecen divididos entre las fuerzas del bien y las del mal para determinar quien reconstruirá el mundo.

Y como no recordar el desenlace final de “la guerra de los mundos”, en el cual los invencibles e invulnerables marcianos son derrotados por quienes menos pensaban: los seres mas diminutos de la naturaleza. Los mismos que ahora nos amenazan a nosotros. Pero ya sabemos que la realidad siempre supera a la ficción.

No obstante tampoco quiero ser un necio que se niega a ver el estado del mundo. Además, desde que he sido abuelo tal vez ahora vea las cosas con ojos diferentes. Seguro que no soy el único al que le ha sucedido: ¡qué mundo heredarán nuestros hijos y nietos! El mundo está enfermo, eso lo sabemos. Y cuando uno está enfermo mira con preocupación cualquier nuevo síntoma en su enfermedad. El siniestro jinete apocalíptico puede espolear su caballo en cualquier instante y comenzar a cabalgar a lomos de un Irán nuclear frente a un Israel también nuclear o mediante algo mucho menos estruendoso: un estornudo.


Manuel Capella
http://www.manuelcapella.net

jueves, 23 de abril de 2009

El Universo es una taza de café



Un profesor de Matemáticas de la Universidad de Duke ha descubierto junto a uno de sus alumnos un principio universal que une la curiosa interrelación de la luz y la sombra en la superficie de una sencilla taza de café, con la manera en que la gravedad magnifica y distorsiona la luz que proviene de distantes galaxias.

Están convencidos de que los científicos podrán ser capaces de utilizar los quebrantamientos de este principio para poder localizar acumulaciones invisibles de materia oscura en el Universo, según exponen en un artículo publicado en la edición del 23 de marzo del 'Journal of Mathematical Physics'.

Los rayos de luz describen de forma natural una curva de refracción parecida a la que ofrece la curvatura de la superficie interior de una taza de cafe, al modo de una hoja de hiedra que viene a apuntar en el centro y que presenta su parte más brillante a lo largo de su borde.

Los matemáticos y físicos denominan esa forma como curva de cúspide, y al borde brillante como 'caústico', basándose en una definición alternativa de diccionario que significa 'brillo ardiente', explica Arlie Petters, profesor de Matemáticas de Duke y responsable del curioso hallazgo. "Esto pasa porque un montón de rayos de luz pueden apilarse en dichas curvas", explica.

Descritos por Leonardo Da Vinci en el siglo XVI, los caústicos pueden verse por doquier en la vida cotidiana, por ejemplo en el reflejo de los rayos del sol en la superficie de una piscina o en el casco de un barco.

Pero los caústicos también se manifiestan en el Universo, concretamente en la disposición a modo de lente por efecto de la gravitación, causada porque las galaxias son tan masivas que su gravedad curva y distorsiona la luz de galaxias más lejanas. "Esto supone que su gravedad es tan poderosoa que algunos rayos de luz se apilan en esas curvaturas", explicó Pettrers.

"La Madre Naturtaleza ha creado estas cosas", afirmó. "Es asombroso que podamos ver en una taza de café la prolongación de un teorema matemático con efectos en el cosmos".

martes, 7 de abril de 2009

Sala de proyección. Hasta los huesos



En esta ocasión os queremos mostrar en la sala de proyección este tremendo trabajo del realizador mexicano Renè Castillo. Un trabajo que sin duda recuerda “La Novia Cadáver” de Tim Burton. Y sabiendo que el corto se rodó 4 años antes, es aún más sencillo reclamar responsabilidades al de California por sus innegables similitudes.
El protagonista, ya fallecido pero en un estadio intermedio antes de la muerte definitiva, se aferra a la vida resistiéndose a ese voraz gusano y evitando perder una flor, que es lo único que le queda del mundo de los vivos. Pero La Muerte no sólo es un atractivo local de fiestas donde el protagonista suda y no encaja, sino que además es inexorable. Y llega de la mano de una mujer, y como no, del tequila, elementos ambos indispensables en la tradición de Mexico, ese país orgulloso, pero vapuleado por mayores naciones; machista, pero a la vez adorador de la figura femenina.
Es la definición perfecta de lo que es un hombre enamorado hasta los huesos, capaz de perder todo lo poco que tiene, y morir por amor.

Saludos y hasta la próxima.

Publicado por: Carlos Martínez y Eduardo Sierra
www.simpasta.blogspot.com

viernes, 20 de febrero de 2009

Una Manzana en el Multiverso



Tengo que confesar que no me gusta nada su nombre, será que no estoy acostumbrado a escucharlo.

Me gusta mucho más el de "Universo". Porque la palabra "Universo" desprende encanto y misterio, sugiere fascinantes lugares. Sobre ese universo hemos forjado sueños en cada etapa de nuestra vida, hemos llenado muchas horas de nuestra imaginación. Por eso nos cuesta llamarle de otra manera. Sin embargo, tal vez debamos ir acostumbrándonos a otra palabra: "Multiverso".

Mi buen amigo Ricardo, un enamorado de la física cuántica, solía explicarme esto de las dimensiones mediante un curioso ejemplo. Relato que, por cierto, lo publiqué hace tiempo en el antiguo foro de la Seip, dando lugar a un interesante debate. Si os parece, lo recordamos nuevamente:

Imaginemos un universo en el que solo existan dos dimensiones: "el largo" y "el ancho". Hagamos un esfuerzo añadido e imaginémonos nosotros viviendo en él. No nos quedaría otra posibilidad que quedar convertidos en "polígonos": En tal mundo no habría ni blancos, ni negros, ni amarillos. Habitaríamos, "los triángulos”, “los pentágonos”, “los hexágonos”, “los octógonos”, "los círculos"... Nuestra existencia se vería limitada y circunscrita por las características propias de tal dimensión. Nosotros desconoceríamos que existen otros lugares con más dimensiones y otros seres diferentes a nosotros. Ignoramos que existen pelotas, cuadros, árboles...

Cierto día, un objeto tridimensional decide hacer una visita a nuestro mundo.

Ricardo solía ponerme el ejemplo de “una manzana”. Así, nuestra manzana, se aproximaría a nuestro universo bidimensional donde viviríamos dentro de nuestra singular existencia como polígonos. Ella nos observa tal cual somos: “polígonos”. Ella sí aprecia la realidad de nuestro universo porque posée una dimensión más que nosotros. Intenta llamarnos, comunicarse con nosotros. Nosotros, los polígonos escuchamos su llamada, pero no podemos verla tal como es. Solo podemos ver los puntos de intersección que forma ella al entrar en contacto con nuestro mundo bidimensional. De esta forma, para nosotros, la manzana tendría una forma muy diferente a como es realmente. Nuestra limitación nos impide verla tal cual es. Apesadumbrada, nuestra manzana se resigna y desiste de sus esfuerzos.

Hasta aquí, el ejemplo de mi buen amigo Ricardo González. El universo, y con él todo cuanto conocemos, no sería tal como creemos. Nuestra perspectiva deformaría la realidad.

Los científicos ya nos hablan del Multiverso. Sí, he escrito la palabra "científico", no la de "parapsicólogo", ni la de "visionario". Para aquellos que tengan dudas les remitiré a dos fenomenales documentales: "Viaje por el Espacio" y "Universos Paralelos", emitidos dentro de la Noche Temática en la 2 de Televisión Española y fácilmente localizables para descargarlos de Internet, lo cual recomiendo sin ninguna duda.

¿Un número de espacios infinitos?... No lo sabemos, pero el número de dimensiones algunos si lo establecen ya en once. En otro momento reflexionaremos sobre ellas. Tendremos que hacer un enorme esfuerzo por saber, entonces, por dónde andará nuestra manzana.

Manuel Capella

domingo, 8 de febrero de 2009

Einstein y el huevo frito




En la vida no alcanzamos a comprender ciertas cosas. Tal vez éstas si tengan una explicación sólo que nuestro conocimiento, a pesar de haberse desarrollado enormemente, es todavía limitado.

En una entrevista que dio una vez Einstein un periodista le pregunta:

- ¿Podría usted exlicarme la teoría de la relatividad, por favor?

Einstein de una forma única le responde:

- ¿Podría usted explicarme como hacer un huevo frito, por favor?.

El periodista lo mira extrañado

- Pero trate de explicármelo si yo no supiera qué es un huevo, qué es es el aceite, qué es el fuego y qué es la sarten.