Decía Teilhard de Chaldrin que, en la escala de lo cósmico, solo lo fantástico tiene posibilidades de ser verdadero. Y tan proverbial resultó ser su reflexión que son, hoy ya, un buen número de físicos –hemos escrito "físicos", si- los que han incorporado dentro de su vocabulario palabras como "supercuerdas", "agujeros de gusano", "mundos paralelos"... La mecánica cuántica y la relatividad parecen demostrar el fracaso del orden mecanicista y explican que nuestro universo, tan inconmensurable como nos parecía y sin que apenas hayamos comenzado a descubrirlo, sería como una "burbuja" coexistiendo con otros universos.

La sola idea de un "multiverso", incrustado dentro de "once dimensiones", y mostrando unas realidades moldeables y, por supuesto, más complejas de la que perciben nuestros limitados sentidos, nos obliga a desplegar nuestra mente, no digamos nuestra imaginación... La "vida" podría ser "sueño" y los "sueños, "realidad", y todo cuanto nos sucede podría ser oasis ficticios de una conciencia, la nuestra, que está en otro lugar... Y es que algunas cosas no son como nos parecen: Hace mil años creíamos que nuestro universo terminaba en Saturno. En el mundo material las cosas están separadas espacialmente, pero nosotros no lo hemos sabido hasta hace poco porque percibimos su solidez.


Legendaria Avalon, sumergida en brumas y maravillas, isla del reino de las Hadas, del helénico Jardín de las Hespérides, el lugar donde son portadores de eternidad, Arturo, Morgana o Merlín; donde habita escondido de los hombres el Santo Grial... Mítica Avalon, al igual que Shambala o Agarta, lugares mágicos por excelencia, lugares de paso a universos prohibidos . Tal vez, algún día, tus brumas se disipen y podremos acceder a la realidad. ¿Pero qué realidad? No lo sabemos. Quizás no lo sepamos nunca. Hoy, de momento, hay quien piensa, físicos incluidos, que el Universo está empezando a parecerse más a un gran pensamiento que a una gran máquina.

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lunes, 10 de mayo de 2010

PATENTE DE CORSO: Zapatero/Rajoy



No puedo anteponer a sus nombres, algunas de las siguientes palabras: queridos, admirados, amigos, respetables, etc. No me salen de la mente y los adjetivos que se merecen, no puedo ni quiero escribirlos.

No quiero perder la oportunidad de darles mi más sincera enhorabuena por sus brillantes trayectorias políticas.

En el 2004 llegaron a la elite política, después de unos trágicos, lamentables y horrorosos atentados en Madrid. Cuando el PSOE ganó las elecciones, uno Presidente del Gobierno, y el otro Líder de la oposición.

Aunque sea difícil, han conseguido romper la unidad democrática de España, tras la transición. De nuevo hay dos España, que como entonces, no se aman. Hemos vuelto a finales del Imperio Español del siglo XIX, época en la cual en el Imperio de España no se ponía el sol, y ya nos las tuvimos que ver con filibusteros, piratas, asaltantes de caminos e indocumentados de toda clase y condición, los cuales estaban pendientes de nuestros galeones que cursaban el mar océano con las panzas llenas del oro que se extraía de las americas, con el sudor de miles de esclavos y que servían para pagar las guerras y las inútiles vidas de personajillos de la mas alta alcurnia, los cuales, como en la actualidad, viven ajenos a cualquier atisbo de realidad socioeconómica, crisis y penurias, provocando el enfrentamiento entre españoles.

En la actualidad esta pandilla con derecho de pernada en las arcas publicas, dirigiendo a la plebe cual borreguito con pocas luces y, que en su condición divina de iluminados por los dioses partidarios, se creen que lo hacen con derecho adquirido ha realizar actos propios de los antiguos piratas.

Lo triste de esta situación, es que seguimos permitiéndolo como si siguiéramos siendo aquel pueblo ignorante y buscavidas, de calles enfangadas y sin pavimentar y no el pueblo moderno, inteligente, con acceso a la formación y a la educación, aunque elementos con patente de corso en las Administraciones se empeñen en lo contrario, favorecidos por derecho familiar y buena cuna.

Vemos continuamente que la justicia no es igual para todo el mundo, por mucho que nuestra Constitución así lo diga bien alto en sus artículos principales, seguidos de los derechos de la ciudadanía patria. La Dama de La Justicia se creó con los ojos vendados por púdicos trapos en los cuales se ponía en conocimiento de la humanidad que ella era ciega a cualquier condición por otro. Pero se olvidaron de sus oídos y estos oyen en demasía por un lado y causa discapacidad, digna de la Ayuda de la Dependencia, para con según que nombres.

Los personajes que tienen patente de corso en las instituciones ,se escudan en que es normal que les regalen flamantes obsequios por parte de desinteresadas personas, que se preocupan de lo poco que cobran sus señorías y lo mal que saldrán de sus cargos a la actividad privada, la cual muchos de ellos no han dejado.

No hay de que preocuparse, esto pasara como han pasado otras cosas. Nadie pagará por ello, bueno eso no es cierto ,ya que los impuestos están para eso, para sufragar las contratas que los corsarios públicos están proporcionando a esos desinteresados ciudadanos que solo piensan en enriquecerse ilícitamente con el dinero de los ciudadanos de este país.

Están destruyendo los pilares fundamentales de una pacífica convivencia: la moral, la cultura, la educación, la sanidad. ¡Enhorabuena!

Se han apoyado y siguen apoyándose en las burguesías nacionalistas para sacar adelante sus políticas, por lo que cada vez, España esta más dividida e hipotecada por los favores que tendrán que devolver a dichas burguesías. ¡Enhorabuena!

Estos dirigentes políticos no son dignos de la transición, están dilapidando el patrimonio político colectivo recibido, se pasan las legislaturas ajustando cuentas pasadas, su legado es el enfrentamiento entre los ciudadanos, territorios, lenguas, etc, asistimos al desmantelamiento del Estado como garante de los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Esta clase política que nos gobierna tanto en el Estado como en las distintas CC.AA. nos imponen una democracia de “cara y cruz” en la que cada uno espera con anhelo la alternancia en el poder, pero no nos proponen alternativa alguna para convivir, para entendernos entre nosotros, en definitiva para razonar.

Los ciudadanos nos encontramos en medio de un fuego cruzado que nos perjudica, nos hiere y no nos da sosiego alguno, siempre con problemas, sobresaltos, prejuicios, intereses, corrupción, xenofobia, etc.

No se afrontan las cosas públicas con reflexión y seriedad, los grandes partidos PP – PSOE se lo plantean todo con ansiedad, la ansiedad del momento, llegando a producir una profunda depresión a la ciudadanía apuntalando el concepto de “O Yo o el Caos”.

Tenemos por tanto el deber de posibilitar una Alternativa real, con ilusión, trabajo y honestidad, porque al final son los ciudadanos libres e iguales quienes deciden.

Oscar Aliaga

domingo, 13 de diciembre de 2009

¡Platillos Volantes!


Hace pocos días volvieron a dar por la 2 la película “Platillos Volantes” . No sé ya si por cuarta o quinta vez volví a verla. La verdad es que la película en sí no es gran cosa, pero cuando sucedieron los acontecimientos que en ella se relatan, quien esto escribe, estaba llegando a la veintena de años. Lo que allí se cuenta reactiva una serie de añoranzas, recuerdos y vivencias de una época: la de principios de los setenta, tiempos marcados, entre otras muchas cosas, por ser la época dorada de los “platillos volantes”.

La película que comienza con tintes de comedia acaba convirtiéndose, no podía ser de otra forma, en un auténtico drama. La historia muy resumida es la siguiente: en 1972 y en el kilómetro 335 de la vía férrea Tarrasa-Barcelona, muy cerca del apeadero de Torrebonica, fueron descubiertos los cadáveres decapitados de José Felix Rodríguez Montero, y Juan Turú Vallés. Ambos pertenecían a una asociación, liderada por el primero, dedicada al estudio de los OVNIs. Sin embargo, lo que comenzó como un hobby, terminó degenerando en una obsesión. José Felix Rodríguez, que terminó por creerse un extraterrestre reencarnado, practicaba asiduamente la OUI-JA y otras técnicas de supuesto "contacto extraterrestre", llegando a crear una particular cosmogonía, en la que el viaje a Júpiter era posible -según su delirio- abandonando en esta planeta el cuerpo físico. "Los Extraterrestres nos llaman” fue lo último que escribieron antes de colocar sus cabezas sobre los raíles del tren.


Aquellos años estuvieron marcados por la guerra de Vietnam, por el movimiento hippy, los viajes a Ibiza, Donovan y la isla de Wight, Nixon y Breznev, Jiménez del Oso y Antonio José Alés, Antonio Ribera y Fernando Sesma Manzano, la primera etapa de Benítez, la misión Rama y Sixto Paz, Star Trek y el señor Spock, el alunizaje del Apolo XI. Todas las circunstancias se daban para ser la época, la gran época, de los Platillos Volantes. Y en medio de todo aquél entorno, un servidor que hacía su irrupción en él. Fue frecuente mi relación y amistad con bastantes contactistas, con la ouija, con la escritura automática, con los informes de Ummo, con una de las mejores personas que he conocido, Luis Jiménez Marhuenda, uno de los presuntos contactados de los hombres altos, rubios, de ojos azules y voz gangosa debido a la atrofia de sus órganos fonéticos dado el empleo de la telepatía en su comunicación: los ummitas.

Todas las cosas, o casi todas, tienen su anverso y su reverso. Las épocas también. Lo que se relata en Platillos Volantes muestra la cara más sombría de aquella, es cierto. Pero no todos nos adentramos en la “new age” dispuestos a poner nuestra nunca en una vía a las primeras de cambio. Los movimientos espirituales y esotéricos de los años 70 buscaron un mundo mejor que no encontraron y que hoy, unos pocos tan solo, siguen buscando. Dudo si la gente es hoy más feliz que entonces. Creo que no, pero puedo estar equivocado. Prefiero la ingenuidad a la violencia, y el idealismo a la brutalidad. En aquella época se pretendía cambiar nuestro mundo por otro mejor, hoy esas aspiraciones son letra muerta, despojos zarandeados por el oleaje manso.


La escena final de “Platillos Volantes” no solo me encantó sino que me parece la única posible y además plenamente coherente con toda la trama anterior. Aquella juventud de los setenta buscó valores en otros mundos y en otras dimensiones. No las encontró porque tal vez ambas cosas no existan o sean, de momento, inaccesibles. Pero sintió la necesidad de cambiar algo, lo intentó. Sin embargo, soy de los que cree que una crisis social y económica como la que ahora vivimos viene determinada y precedida por una crisis de valores. Prefiero los "más allás" de don Fernando a las "norias" de don Jordi.

Se nos va un año más. Para mí éste ha sido un año de contrastes. Nació mi primer nieto. Falleció mi madre. Así es la vida. Como alguien interpretó: esto no es más que un constante ir y venir. Hoy, en estos tiempos que corren, sin platillos volantes.

Manuel Capella

www.manuelcapella.net

viernes, 19 de junio de 2009

¡¡PREOCUPADOS!!


Sería lo habitual, en estas fechas, haber escrito algo sobre el solsticio de verano, o sobre la noche mágica por excelencia, que es la del día de San Juan, o algo sobre el significado mágico que subyace en las hogueras de mi ciudad, Alicante, o sobre el reciente lanzamiento del cohete Atlas V, primer paso y antesala de un nuevo proyecto especial que devengará en un nuevo paseo del hombre sobre la Luna en el 2020. ¡2020! Madre, mía, lo que habrá sucedido de aquí hasta entonces en nuestro planeta dado los tiempos que corren. Desde luego que tenemos motivos para estar preocupados. No obstante, motivos para estar preocupados nunca nos van faltar.

Recuerdo, a pesar del tiempo transcurrido, unos veinticinco años, a una buena señora, y compañera, que asistía conmigo a las clases de Astrología que impartía Tito Maciá, entonces profesor, después gran amigo mío, en la alicantina calle Bazán. Su nombre, si mal no recuerdo, era Pepita. Se trataba de una señora un poquito mayor que yo por aquel entonces, muy inquieta, nerviosa, simpática y de las que suele caer bien a todo el mundo. También muy dicharachera y que no "se cortaba un pelo” en preguntar siempre aquello que creía oportuno, sobre todo si tenía relación con su carta astral y con todo aquello que ella consideraba que la astrología pudiera revelar sobre su vida. 

Pepita tenía la costumbre siempre, al terminar las clases, y carta astral en mano, de aproximarse hacia Tito Maciá para preguntarle aspectos pertenecientes a su vida. Mientras el resto de alumnos nos marchábamos, ella se quedaba siempre un rato más charlando con Tito intentando sonsacarle algo. Pepita parecía siempre angustiada y preocupada por un sinfín de cuestiones. Cuando no era por la clase de amigos con los que frecuentaba su hijo, era por el trabajo del “noviete” de su hija, cuando no era por los problemas económicos por los que atravesaba la empresa en la que trabajaba su marido, era por la frágil salud de su madre... y así todos los días.

Cierto día, Tito Maciá, supongo que un poco cansado de “hacer horas extras” debido a las insistentes preguntas de su alumna, decidió interpretar la carta de Pepita ante el resto de la clase para que todos aportáramos nuestras opiniones sobre la vida de Pepita y sus circunstancias. Cuando hubimos terminado, ella, y tras haber escuchado atentamente todo cuanto supimos decirle aquella tarde, dejó escapar un suspiro: - "¡Qué vida tan complicada!" - exclamó. Y en forma de lamento preguntó en voz alta: “¡Ay, cuándo dejarán de pasarme cosas!”. Se hizo un silencio. Pero alguien desde el fondo de la habitación respondió con voz decidida: “¡Cuando te mueras!”.

Y es que las personas pasamos la mayor parte de nuestro tiempo preocupadas. Casi diría yo –y creo que no exagero demasiado- que vivimos permanentemente preocupados. Nos preocupamos por los estudios, después por el trabajo, por el estatus, por el dinero, por nuestros hijos, por nuestros padres, por el vecino impertinente, por nuestra salud, por la hipoteca, por el colesterol, por el cáncer, por Obama, por Zapatero, por Rajoy, por la alopecia, porque no gana nuestro Real Madrid o Barcelona, por la conexión a internet, por dejar de fumar, por la ansiedad que tendremos tras dejar de fumar... y así día tras día. Ni siquiera cuando nos vamos de vacaciones dejamos de estar preocupados: hay que preparar la maleta, ir a la agencia de viajes, comparar precios, reservar el hotel, mirar a qué hora sale el avión, buscar el mejor itinerario... y otra preocupación que subyace latente siempre: ¿y si nos roban?, o aún peor... ¿y si tenemos algún accidente?.

Bien es verdad que hay “preocupaciones” y “preocupaciones”. Para muchos millones de humanos, su preocupación al levantarse por la mañanas es si podrán comer ese día. En el otro lado, existen las preocupaciones neuróticas que prácticamente carecen de importancia pero que curiosamente no podemos deshacernos de ellas. Si las preocupaciones nos han servido para conseguir objetivos anhelados las damos por bienvenidas. Las peores son las que han correspondido a las “batallas perdidas”. Perder batallas en las que, a lo largo de los años te has ido dejando no sólo el tiempo y las energías, si no las ilusiones, las esperanzas y hasta la piel.

Que nadie piense que los millonarios no tienen preocupaciones; claro que se preocupan... y mucho. André Kostolany uno de los mejores inversores en bolsa de la historia dijo:. “Cuando, pese a todo se gana dinero en la bolsa es el salario del dolor, primero llega el sufrimiento y después el dinero”. Tener dinero es una fuente de preocupación constante, sino, amigo lector, pásate alguna noche por los foros de economía y observarás cuanto se preocupa la gente de como invertir bien su dinero: ¿invierto mejor en Telefónica? ¿no será mejor en Endesa? ¿y por qué no en mercados emergentes? ...¡no, mucho riesgo!... ¡mejor en renta fija!... porque ¿subirán los tipos de interés?... ¡no mucho!, así que mejor me arriesgo e invierto en Bolsa... pero... ¿y si se produce un crack y me arruino?.

Las personas que son felices también viven preocupadas. ¿Acaso no hay mayor preocupación que perder la felicidad?. Pero, por si fuera poco, el ser humano no solo se preocupa por las cosas que le están pasando, es decir, por su presente, sino que también se preocupa por las cosas que le pueden suceder. Para regocijo de videntes y adivinos, millones de personas se preocupan por su futuro más, incluso, que por su presente. Y algunos de nosotros hasta también nos preocupamos por cosas que ni siquiera sabemos si existen o no, que pertenecen al terreno de lo espiritual, lo metafísico, lo desconocido: ¿Existirá vida después de la muerte? ¿Existirá un propósito para nuestra vida? ¿Existe un Dios que lo diseñó? ¿Y si existe, por qué se olvidó de mí? ¿Qué puñetas hago yo en este complicado mundo? ¿Existe vida en el espacio? ¿También “ellos” tendrán sus “preocupaciones”?.

Algunos, entre los que me incluyo, pertenecemos a un grupo considerado como “amantes del misterio”. Dentro de él existen diversidad de colectivos: unos estamos preocupados por suplir a través del misterio carencias existenciales. Otros estamos preocupados por “pisarnos” y desacreditarnos entre sí. Otros por vivir del cuento. Otros por forrarse a costa de los ignorantes. Otros, supongo que bastantes, por procurar hacer las cosas bien hechas y con honradez.

Y es que, en esta vida, pasamos ratos comiendo, bebiendo, riéndonos, haciendo poesía, haciendo el amor, haciendo la guerra, torturando, haciendo nuestras necesidades, divirtiéndonos, besándonos, aburriéndonos, llorando, soñando con un mundo mejor... pero todo ello lo hacemos a ratos. Pero lo que no dejamos nunca de hacer, sea de forma consciente o inconsciente, es estar preocupados. Porque ni siquiera mientras dormimos estamos a salvo de nuestras preocupaciones, éstas se manifiestan a través de los sueños y si las preocupaciones nos afectan de forma intensa las pesadillas nos avisan de ello.Si todo finaliza con la muerte, será entonces cuando dejemos de estar preocupados definitivamente, pero mientras estemos vivos permaneceremos preocupados. ¿Y si existe algo más? ¿Y si el Cielo fuera la ausencia de preocupaciones?. ¿Por qué no?, Porque en caso contrario, incluso la felicidad eterna nos ocasionaría preocupaciones, y muchas, ya lo creo ¿Acaso no temeremos perder un bien tan valioso?.

El inolvidable periodista y escritor español César González Ruano durante toda su larga vida padeció una constante "mala salud de hierro", de forma que muchas veces se le deshaució y se le dió falsamente por muerto. En cierta ocasión y a la vista de un reciente fallecido le decía a su interlocutor:- “¿Te has dado cuenta de que es mentira que los muertos parezca que están dormidos?. Lo que parece es que están muertos. Todos tiene cara de preocupados.” ¡Vaya, don César...qué cosas decía usted!.

Y me acuerdo de Pepita ¿qué habrá sido de ella?. ¡Jo, cómo pasa el tiempo!, veinticinco años, decíamos antes. No la he vuelto a ver. ¿Habrá dejado de tener preocupaciones?. "¡Ojalá que no! ¡Ojalá sigas con ellas Pepita, porque mientras estemos vivos no nos resta otra alternativa!". Aunque, bien mirado, si el bueno de don César González Ruano tuviera razón en su apreciación sobre la expresión de los muertos, entonces la muerte no sería el final de todo. ¡Qué alegría, verdad! Nos habríamos convertido en seres portadores de inmortalidad, nuestra mayor aspiración. Pero, no lo olvidemos nunca, también en almas eternamente preocupadas.

Manuel Capella
www.manuelcapella.net

miércoles, 28 de mayo de 2008

Promesas a la luz de la Luna


Voy a relatar una anécdota bastante divertida, y del todo real. Creo que tampoco es demasiado conocida, por lo que espero que los lectores de estas líneas no exclamen nada más comenzar: “si esto ya lo sabía yo”. Tiene su origen en las estrellas, allí donde ahora mismito la Phoenix está investigando el suelo ártico marciano en busca de compuestos orgánicos, es decir, de vida. Quizás, situar la historia "entre las estrellas" sea muy pretencioso por mi parte, pero sí en su primer peldaño hacia ellas, en nuestra plateada Luna, objeto de poetas y enamorados, testigo de románticas promesas.  

Nos situamos ante uno de los sucesos que más controversia, conjeturas y polémica ha generado en nuestra corta carrera espacial. La llegada, por primera vez, del hombre a la Luna a través de la misión Apolo XI. Este suceso, ocurrido en Julio del 69, ha suscitado, y suscita todavía, insinuaciones sobre que los astronautas Armstrong, Collins y Aldrin, observaron en suelo selenita hangares y naves alienígenas; se habló de conversaciones censuradas entre el módulo lunar y Cabo Cañaveral. No son pocos los que siguen creyendo que tal misión, en realidad, no existió, que se trató de un gran montaje, de un descomunal fraude. A veces son los mismos que también afirman que los tres astronautas si vieron cosas extrañas durante su aventura; aunque ambas aseveraciones sean de naturaleza contradictoria. 

Es verdad que la pregunta que muchos nos formulamos es: ¿Por qué nunca se volvió a ir a la Luna pasados los sesenta y los setenta? Un servidor, que no es nada conspiracionista y se cree todo lo que le dicen, tiene su opinión: Por una simple razón, no era práctico. Poner un ser humano en la Luna no era una búsqueda científica ni mucho menos algo útil, todo lo contrario, era simplemente una demostración de poder durante la Guerra Fría, un acto simbólico. Una vez alcanzado esto ya no tenía más sentido enviar seres humanos ya que las misiones podían ser completadas perfectamente y a una fracción del costo utilizando sondas y robots... así de sencillo.
 
Pero, como siempre, me estoy desviando del tema. Vamos con la anécdota:
 
Cuando el astronauta del Apolo XI, Neil Armstrong, pisó por primera vez la Luna, no sólo dijo su famosa frase, "Un pequeño paso para el hombre, un enorme salto para la humanidad", sino que después hizo varios comentarios, los usuales de comunicación entre él, los otros astronautas y el centro de control. Sin embargo, justo al volver a la cápsula dijo algo enigmático:

- Buena suerte, señor Gorsky.

Mucha gente de la NASA pensó que sería un comentario casual acerca de algún cosmonauta soviético rival. Sin embargo, tras comprobarlo, no se encontró ningún Gorsky en ningún programa espacial, ni ruso ni norteamericano. A lo largo de los años, mucha gente interrogó a Armstrong acerca del significado de su comentario "Buena suerte, señor Gorsky", pero Armstrong se limitaba a sonreír siempre, sin decir nada.
 
Pero hace algunos años (el 5 de julio de 1995 en Tampa Bay, Florida), mientras respondía preguntas tras un discurso, un periodista sacó a relucir la famosa pregunta de 26 años de antigüedad. Esta vez por fin respondió. Mr. Gorsky había muerto, por lo que Neil Armstrong sentía que podía dar solución a la pregunta.

Cuando era un niño, estaba jugando al beisbol en el patio trasero con un amigo. Éste golpeo una bola con fuerza y la hizo aterrizar enfrente de la ventana del dormitorio de sus vecinos. Éstos eran el señor y la señora Gorsky.

Cuando Neil se inclinaba a recoger la pelota, oyó a la señora Gorsky gritándole al señor Gorsky:

- ¡¿Sexo oral?! ¡¿Quieres sexo oral?! ¡Tendrás sexo oral cuando el chico del vecino se pasee por la luna!


¿Cumpliría la señora Gorsky su promesa?.

Manuel Capella
http://www.manuelcapella.net

lunes, 5 de mayo de 2008

El Letrinero


Esta profesión consistía, principalmente, en retirar de las letrinas y pozos negros los excrementos humanos y transportarlos en una carretilla a las afueras de las ciudades. Junto con los excrementos retiraban también la paja o el heno que se empleaba como papel higiénico. No desaparecieron de Occidente hasta que se generalizó el uso de los retretes con sistemas de desagüe, es decir, hasta bien entrado el siglo XX. En algunos países más pobres se sigue llevando a cabo aún esta labor. Antiguamente nadie retiraba los excrementos y, durante la Edad Media, en las ciudades se arrojaba por la ventana a las calles, con lo cual la instauración de esta profesión fue un signo claro del progreso de los tiempos.
El letrinero podría trabajar de noche, desde las nueve hasta las cinco, y se le exigía que llevase su carga lo más rápido posible de los límites de la ciudad. Era un trabajo terrible y muchos de los que lo desempeñaban morían a consecuencia de las infecciones, incluso de asfixia, debido a los gases nocivos de su carga. En la Edad Media se tenía la idea de que los letrineros eran inmunes a la peste. La profesión solía traspasarse de generación a generación, pues los hijos de los letrineros tenían problemas para ser aceptados como aprendices en otros oficios.
A los letrineros se les discriminaba socialmente y se les obligaba a vivir en lugares específicos lejos de los demás. La mayor parte de los letrineros se aficionaron al tabaco para combatir con sus humos los malos olores que estaban obligados a soportar. Su sueldo no era del todo malo y los que trabajaban para los nobles en castillos y palacios casi lograban enriquecerse con esta profesión.

lunes, 24 de marzo de 2008

Contemplar el Abismo


“Si contemplas durante largo tiempo el abismo, el abismo también te contemplara a tí”. Esta frase es de Nietzsche y pertenece a su obra “Más allá del Bien y del Mal”. En ella, el filósofo alemán, atacaba la moral de su siglo, y la he querido traer junto a estas líneas porque, quizás, podría explicar suficientemente la rocambolesca historia de Eliot Spitzer. Bueno, en realidad, creo que podría explicar muchas situaciones de todos y cada uno de nosotros.

Eliot Spitzer, abogado y político estadounidense del Partido Demócrata había desempeñado, hasta hace unos días, su cargo como Gobernador de Nueva York. El motivo de su dimisión ha sido un escándalo relacionado con la contratación de prostitutas de lujo, paradójicamente cuando este hombre se había convertido en un paladín de la lucha contra la prostitución. Su odio hacia las prostitutas era feroz, se había convertido en un justiciero en contra de la prostitución, pero a su vez estaba viviendo abrazado a ella. Cuando alcanzó el rango de gobernador se le situó enseguida en el trampolín hacia la Casa Blanca, podría haber sido presidente de EE.UU. Hoy en día, este hombre, ha dicho definitivamente adiós a cualquier aspiración política.

Quizá la historia de Spitzer, sobre la que ironiza medio mundo (el otro medio solo piensa en poder comer cada día) es la mejor metáfora del popular refrán castellano de “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Cuando veamos a alguien que no para de contar chistes o no para de reírse antes de subir a un avión, posiblemente esté exteriorizando su miedo a subir a él. Cuando alguien alardea de que daría todo su dinero a los pobres, preguntémosle inmediatamente si él realmente posee ese dinero. Recordemos a aquel sujeto que tanto criticaba las novelas y a su muerte se le encontró una que no sabía concluir. En ocasiones odiamos lo que nos atrae. O nos atrae lo que odiamos, que no es lo mismo pero nos atormenta igual. Podríamos explicarlo como una lucha entre nuestra mente racional, moralista, y nuestros instintos incontrolables.

Las razones emocionales por las que hacemos las cosas no se descubren tan fácilmente. La Psicología ha avanzado mucho, pero la mente sigue siendo una gran desconocida. La represión de ciertos contenidos inconscientes pueden provocar un mecanismo de defensa, su función consistiría en actuar sobre aquello que tememos, o que sentimos que nos esclaviza, o sobre ciertas situaciones en las que nos sentimos frustrados e insatisfechos. Los impulsos que se encuentran reprimidos serían aquellos que entran en contradicción con esa parte moral. A ello Freud lo llamó el “Superyo”.

El ser humano está lleno de contradicciones. Muchas veces nuestra vida misma es una total contradicción. Por eso, no deberíamos ser tan duros con Spitzer, ni con los que odian las novelas, ni con los que nos cuentan chistes antes de subir a un avión, ni hacia aquellos que proclaman que darían todo lo que no tienen sin saber si cuando tengan algo cumplirán su promesa. En realidad todos llevamos un Spitzer dentro. Y que me perdonen los que no lo sientan así. Pero yo creo que sí, que en algún aspecto de nuestras vidas, sea el que sea, vemos en nosotros la cara de Spitzer. Tampoco importara mucho si ha sido por aproximarnos nosotros al abismo o porque siempre permanecimos junto a él.

Manuel Capella

miércoles, 16 de enero de 2008

Drama en el comercio

Tengo 28 años y en octubre abrí una pequeña tienda de ropa y accesorios para la moto. En realidad, mi ilusión era comprarme un piso, pero, visto lo visto, decidí invertir en dicha tienda. Mi madre me tomaba por loco, ya que me decía que eso era para ricos y no para un trabajador de clase media-baja como yo. Pero no la escuché y lo hice. Después de pagar al banco, notario, alquiler, desorbitada fianza, desorbitados honorarios a la inmobiliaria, gestoría, altas de agua, luz, teléfono, autónomos, Seguridad Social, reformas, material, ingeniero, alquiler, impuesto de basuras... Aún así y todo, todavía le queda por chupar a mi amado Ayuntamiento, que aún no sabe que tasa me cobrara. ¿Me dejarán respirar algún día?. Y encima ni me dan las gracias por haber contribuido en mejorar el motor económico de mi comunidad. Pues yo si que doy las gracias, gracias a todos porque la próxima vez haré caso a mi madre, que es la que realmente hace que merezca la pena seguir adelante.

R.R.

domingo, 6 de enero de 2008

Los Buenos Deseos


Vayan desde aquí estas primeras líneas del año para transmitir a todos los lectores nuestros mejores deseos. Es lo propio en estos días cuando comenzamos un nuevo año, el 2008. Por cierto, una pregunta: ¿nos queremos tanto los españoles para desearnos tanta felicidad mutuamente? Lo digo porque, si excluimos el pequeño número de compatriotas que se han quitado de en medio para evitar estos empachosos días, los demás nos hemos estado felicitando mutuamente, nada más, ni nada menos, que mediante 200 millones de sms. Cuesta entenderlo, medio país nada tiene que ver con el medio otro, hay manifestaciones para todos los colores, incluidas las de pésimo gusto. Seguimos siendo tan tolerantes que aceptamos cualquier cosa, menos que nos lleven la contraria.

Parece que no hay manera, o bien que aún no la hemos encontrado, pero lo que no deja de ser confortador es que seguimos felicitándonos. ¿A qué le llamamos felicidad?. Antonio Machado dio una eficaz receta para conseguirla: "una buena salud y cabeza vacía". Pero dejemos esto de la felicidad, para no hacernos pesados y porque ya hace unos meses escribimos sobre ella. Fijémonos en el 2008. Será el año de la rata, según el horóscopo chino, el año internacional del Planeta Tierra, el Año Internacional de los idiomas, el Año Internacional del Saneamiento, y el Año Europeo del Diálogo Intercultural. ¡Cuantas cosas!. Pero a mí lo que me pone los pelos de punta, lo pocos que me quedan, es ver como existen seres humanos tan crueles y tan capaces de hacer cosas tan espantosas como prender fuego a una iglesia repleta con 300 personas en su interior.

Pero miremos hacia el futuro. Volvamos a lo del Año Internacional del Planeta, que esto parece importante. El otro día hablaba con alguien sobre el cambio climático, me preguntaba mi opinión. Claro que creo en el cambio climático, sobre todo cuando cada año me encuentro con mas medusas en la Playa de San Juan, solo que mucha gente se está forrando a su costa; a costa del cambio climático, no de las medusas. No tengo nada contra Al Gore, me he visto un par de veces su " verdad incómoda", y creo que su trabajo está dando sus frutos y es positivo, pero el ecologista Al Gore, siendo vicepresidente de los EEUU, se negó a ratificar el Tratado de Kyoto y ahora cobra 300.000 euros por contarnos el fin del mundo. Esa es también otra verdad incómoda. ¿Es que ni en las cosas más necesarias podemos olvidarnos del dinero? Y todo ello, además, sin pagar un céntimo a los herederos de San Juan Evangelista, que desde el cielo estará reivindicando haber sido el primer autor del Apocalipsis. 

Obviemos las cuestione económicas, para no deprimirnos aún más, las subidas de precios de tantas cosas y todo eso... Volvamos a los buenos deseos. Siempre he creído que los pensamientos que emitimos ejercen una influencia en algún lugar y de algún modo, aunque ambos nos sean desconocidos. Quizás ahí radica su grandeza. Se lo escuché decir por primera vez a uno de los mejores amigos que he tenido, Luis Jiménez Marhuenda, una de las personas de las que más aprendí. Y si digo "he tenido" es porque Luis ya se marchó al lugar -espero- de la auténtica felicidad.

Tal vez, si admitimos la existencia del inconsciente colectivo, o algo similar, podamos entender todo esto mejor. Por eso termino con una frase que encierra en toda su esencia lo que yo torpemente no sabría explicar. Proviene de la sabiduría hindú: "Si quieres la felicidad de los demás, sé compasivo, si quieres tu felicidad, sé compasivo". Ricardo, Ricardo González, también explica muy acertadamente lo de que, en realidad, todos somos uno, la misma cosa: "en la unida está la multiplicidad y en la multiplicidad habita implícitamente la unidad". Sonar, suena de fábula, y además podría ser verdad. Otra vez me detendré a intentar explicarlo, que no será sencillo. Ahora, desde la perspectiva más desinteresada, nuestros mejores deseos a todos. Sin cobrar 300.000 euros ninguno de nosotros, podría ser nuestra pequeña contribución, hacia algo más profundo aún, que un cambio climático.

Manuel Capella
http://www.manuelcapella.com

sábado, 29 de diciembre de 2007

Naturopatía

El pasado mes de Noviembre leía en un periódico cierto artículo que llevaba por título: "Los que van al Naturópata no tienen todavía garantías legales".
El verdadero peligro de tales garantías es la cualificación profesional, ya que se están impartiendo en determinadas "escuelas" cursos de fines de semana sin que existan las suficientes garantías ni control para que los "profesores" tengan la más mínima formación académica, conocimiento y práctica de los métodos naturales que "enseñan".
Es ahí, según mi opinión, donde radica el verdadero peligro y riesgo para la salud de los ciudadanos. Hace falta una regulación académica y laboral en un sector tan poco controlado, tan complejo y tan vulnerable al afán lucrativo de personas que están jugando con la salud y el dinero de tantas otras.

Mª Dolores Jorge

jueves, 13 de diciembre de 2007

El médico mira más al Pc que al paciente

Señores administradores de Avalón:

Les envío esta pequeña reflexión por si quieren publicarlo en su blog.

Hoy en día, en los consultorios, el médico mira más al Pc que al paciente.

Gracias por si deciden publicarlo.

Felicidades por su blog.

Isabel

domingo, 18 de noviembre de 2007

Tal vez mañana...


Tal vez mañana o pasado mañana o el mes que viene o dentro de 50 años, ocurra que por algún accidente mueras, y es posible que los órganos de tu cuerpo que te han servido para que vivieras estén lo suficientemente en buen estado como para que puedan tener otro destino distinto de la tierra o el fuego que es donde suelen acabar los cadáveres.

Considera que cuando estés muerto no sentirás ningún dolor. Considera que hay personas que padecen horrores porque alguno de sus órganos no funciona, o funciona malamente.
Considera la vida que tienes con salud y piensa como sería si tu corazón no funcionara bien, si tus pulmones estuvieran tocados, si tu hígado no cumpliera con sus funciones, si tus riñones no filtraran bien la sangre, si tus ojos no pudieran ver .

Ponte por un momento en la situación de cientos de personas que no pueden disfrutar ni de las cosas mas simples de la vida porque sus órganos no están tan bien como los tuyos. ¿De que te servirá a ti tener un corazón sano si estarás muerto?, los muertos no necesitan corazón, ni hígado, ni riñones, no necesitan nada porque han dejado de estar.

Si, es muy desagradable hablar de estas cosas ¿verdad?, ¿quién puede pensar que mañana será su último día?, ¿Como ponerse a pensar en esto si tienes un mundo lleno de colores risas y cosas agradables?, pues de vez en cuando viene muy bien el pensarlo, tal vez así no se pierda el tiempo en muchas chorradas y se dé mas valor a lo que se tiene y a lo que los demás hacen por nosotros.
Es necesario que sepas que los órganos que no necesitarás, serían la vida de algunas personas, mira tu vida, lo que has hecho, lo que quieres hacer y piensa si no sería un buen final el ser un héroe que generosamente da vida y salud a quién la necesita.Ser un héroe aunque sea anónimo no es ninguna tontería, al contrario, es gracias héroes anónimos por lo que le mundo no se ha ido ya a la mierda.

Si tu no los puedes utilizar, dónalos, hazle un corte de mangas a la muerte y méate en su calavera y que se entere de que contra el altruismo humano nada puede, y su guadaña que se la meta por donde le quepa.
Julián Angel Carrascosa (Ard)

miércoles, 24 de octubre de 2007